- Por: Daniel Fernández (encancha Prime).
- El show mediático que protagonizó el YouTuber Jake Paul pone una vez más en el tapete el real espacio que ocupa la parte deportiva en una disciplina que, para bien o para mal, debe buscar la forma de seguir siendo relevante.
El boxeo mundial está de luto. Figurativamente hablando, claro está.
Terence Crawford anunció su retiro, asegurando que ya no tenía “nada más que probar”.
“Bud”, ciertamente, tiene un punto. A los 38 años, sus registros impactan, posicionándolo como uno de los mejores boxeadores de las últimas décadas, y con credenciales incluso para postularse como el más grande de todos los tiempos.
A fin de cuentas, se va invicto (42-0) y como el único campeón indiscutido en tres categorías distintas en la era de las “cuatro divisiones”, es decir, ostentando al mismo tiempo todos los cinturones de las organizaciones que rigen a la actividad desde 1988 –Asociación Mundial de Boxeo, Consejo Mundial de Boxeo, Federación Internacional de Boxeo y Organización Mundial de Boxeo-, con un total de 18 títulos distintos, en cinco pesos diferentes.
La guinda del postre la dio en septiembre, cuando derrotó con una pasmosa claridad a Saúl “Canelo” Álvarez, en Las Vegas, pese a tener que subir dos categorías para enfrentar al mexicano, algo que es más fácil decirlo que hacerlo.
Pero es muy probable que, si algo supo de ese combate, fue la derrota del azteca, y cómo el mayor “fenómeno” mediático de los últimos años caía otra vez en un evento de primer nivel, poniendo en duda de nuevo su validez como gran campeón. Es más, es muy probable que tampoco haya escuchado nunca hablar de Crawford, pese a los logros que ya le resumimos.
Otro escenario muy posible es que, si de algo se ha enterado del boxeo mundial en las últimas semanas, es del circo mediático que se vivió en Miami. Por un lado, el ex – campeón de los pesos pesados Anthony Joshua, por el otro, el YouTuber Jake Paul, que terminó desplomado en la lona en el 6° asalto.
Un combate que repartió casi 174 millones de dólares y que fue visto por cerca de 90 millones de personas alrededor del mundo, cifras con las que solo pueden soñar los mejores boxeadores del momento, que solo pueden ver a la distancia, y con cierto dejo de envidia, lo que genera un personaje que, si bien ha demostrado talento dentro del cuadrilátero, sigue siendo primariamente una personalidad de redes sociales.
Y ahí radica el gran problema que está enfrentando el boxeo actual, donde las figuras más virales -y por ende, más famosas y millonarias- se llevan la mayor cantidad de luces, mientras los “mejores”, los verdaderos campeones, se tienen que contentar con un rol secundario y un reconocimiento que cada vez se aloja más solo en un nicho específico.

