A 50 AÑOS DE LA TRAGEDIA DE 31 FUTBOLISTAS

  • Se descubrió una placa recordatoria en el marco de una santa misa en homenaje a la delegación deportiva que representaba al Club Cerro Condell de Curicó cuando se dirigían a Santa Cruz. El bus nunca llegó.

 

El alcalde Javier Muñoz Riquelme junto a los concejales Patricio Bustamante y el consejero regional Roberto García, encabezaron una ceremonia religiosa por el eterno descanso de los 31 deportistas que el 31 de diciembre de 1972, fallecieron al precipitarse el bus que los trasladaba a las aguas del Estero Chimbarongo.

También participaron familiares y amigos de la institución deportiva que guardan luto hace 50 años por los suyos.

El grupo iba a jugar un partido de fútbol amistoso a la ciudad de Santa Cruz, cuando al cruzar el puente Cunaco, el conductor perdió la estabilidad sobre el volante para caer al fondo del estero.

Con profundo dolor, el alcalde Javier Muñoz compartió sus sentimientos en nombre de la comunidad “agradecer a las familias que hace ya varios años nos hicieron parte de esta historia que a decir verdad fue una tragedia para todo Curicó. Estamos conmemorando los 50 años desde la ocurrencia de aquel fatídico hecho. Estos jóvenes partieron con la ilusión de jugar su último partido del año y terminó siendo su último viaje. Esta muerte que es una extraña compañera de la vida y que a veces nos llega en forma inesperada, como les llegó a ellos, gracias al colectivo de su comunidad, de sus familiares, del club deportivo, se mantiene en la memoria y obviamente en la historia de nuestra ciudad”.

Uno de los sobrevivientes es Leandro Rojas Hernández de 77 años quien jugaba de portero, salvando por milagro para contar lo ocurrido aquél fatídico día recuerdo que íbamos tranquilamente en la micro, unos jugando al naipe, otros leyendo revistas y algunos haciendo las nóminas de los equipos. Llegaríamos a Santa Cruz para recibir las camisetas y vestirse no más. Hubo uno que le dijo al chofer que más adelante había un puente y que tuviera cuidado. El chofer no le hizo caso y ahí ´le escapó al puente´ y caímos al río. Allí cuando caímos la micro no se quedó balanceándose, sino que se hundió de un viaje hacia  abajo. Me costó salir porque no sé nadar. Busqué como salir, tragué un poco de agua y cuando miré arriba vi una luz me tiré. No supe por dónde salí, no así mis compañeros que murieron”, recordó.

Así también el consejero regional y director del cementerio municipal, Roberto García, recordó con nostalgia  el acontecimiento que conmovió a toda la ciudad, manifestando de pasó todo el respaldo a cada una de las familias de las víctimas, cuyos restos mortales descansan por la eternidad en el campo santo local.

En la santa misa fue descubierta una placa recordatoria en donde están inmortalizados los nombres de los 31 deportistas que hace 50 años realizaron el último viaje y terminó siendo al descanso eterno.

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