Por: Sandra Castro, Académica.
Facultad de la Carrera de Pedagogía en Educación Parvularia de la UCM, Sede Curicó.
Para la mayoría de los establecimientos terminó el periodo de vacaciones de invierno, para las familias llegó el día de retornar al jardín infantil o al colegio y los niños y niñas nuevamente se convierten en los protagonistas de las rutinas. Algunos padres pueden advertir cuál será la reacción de sus hijos o hijas, algunos niños lo toman de muy buena manera, con ilusión y se transforman en una ayuda para los que no. Por otra parte, están los que no quieren separarse de sus padres, pueden sentirse incomodos, se acongojan y lloran.
Hay que destacar que todo cambio significa un desajuste en la rutina diaria de los niños y niñas, quienes se ven afectados en sus necesidades básicas, sobre todo en las rutinas de sueño. Las vacaciones son para relajarse, por lo tanto, en casa las horas de sueño y la alimentación no son iguales que en el periodo de colegio. Al regresar a la rutina escolar, las horas de sueño no se ajustan o no son suficientes y necesarias según su edad, lo que influirá negativamente en la disposición, la asistencia, la puntualidad al horario escolar y al aprendizaje.
CLAVES PARA UN REGRESO MÁS AMABLE
No esperar hasta el fin de semana para regular horario y comidas, sino que hacerlo con más antelación es más beneficioso. Preparar a los niños y niñas, sobre todo a los más pequeños adelantando cada día unos 15 o 20 minutos.
Con respecto a las bajas temperaturas, es bueno pensar en la comodidad y abrigarlos, sobre todo en las primeras horas de la mañana, considerando que durante la jornada tendrán muchas actividades y movimiento, por lo que entrarán en calor y podrían incomodarse si están sobre abrigados. Los jardines y colegios están provistos de espacios cálidos, lo que es suficiente para trabajar y jugar sin mayores preocupaciones.
ACTITUDES DEL ADULTO EN CASA
Evitar trasmitir sentimientos negativos como estrés, enojo o impaciencia.
Si hay llanto, contenerlos, tranquilizarlos, trasmitir seguridad y confianza.
Evitar frases con doble interpretación: ¡Si lloras me voy con mucha pena!
Evitar mentir e infundir temor: ¡Voy a buscar algo y vuelto!
Destacar las actividades entretenidas que les esperan al regreso.
Evitar recompensas.
De todas formas, es normal que los niños y niñas presenten cambios los primeros días, pero solo por unos días, ya se habituarán a su nueva rutina, seamos pacientes y constantes.

