Por: Fabiola Loyola Aceituno.
Directora de Innovación, Desarrollo y Transferencia Tecnológica de la UCM.
La reciente aprobación de la Ley de Transferencia Tecnológica por parte del Congreso Nacional marca un hito de profunda relevancia para el sistema de ciencia, tecnología e innovación de nuestro país. Más allá del importante avance normativo que representa, esta legislación responde a una convicción que en la Universidad Católica del Maule hemos abrazado: la investigación universitaria adquiere su verdadero y más alto sentido cuando se pone al servicio de las personas, transformando el saber en bienestar tangible para las comunidades y los territorios.
Durante años, uno de los mayores desafíos de la educación superior en Chile ha sido tender puentes entre los hallazgos generados en nuestros laboratorios y las necesidades reales del sector productivo, social y público. Esta nueva normativa, hoy lista para su promulgación, llega precisamente a derribar barreras históricas. Al habilitar a las universidades y a sus investigadoras e investigadores para participar activamente en la creación de Empresas de Base Científico-Tecnológica (EBCT) y spinoffs, la ley reconoce formalmente que la transferencia tecnológica no es una tarea secundaria, sino una función estratégica de la misión universitaria.
La investigación universitaria adquiere su verdadero y más alto sentido cuando se pone al servicio de las personas, transformando el saber en bienestar tangible para nuestros territorios.
Asimismo, el texto legal incorpora reglas claras en materia de probidad, transparencia y gestión de eventuales conflictos de interés. Entregar certezas normativas a las instituciones y a los académicos es una condición fundamental para incentivar una participación audaz, ética y decidida en procesos de emprendimiento e innovación. A ello se suma la promoción de la ciencia abierta y la creación de un repositorio nacional de conocimiento científico, medidas que dialogan de forma natural con nuestra vocación institucional de cultivar y compartir el saber con sentido de bien común y cuidado de la Casa Común.
Para la Universidad Católica del Maule, esta ley no nace en el vacío; encuentra un terreno fértil y un trabajo constante en la valorización del conocimiento con profundo arraigo regional. Nos permite impulsar con mayor fuerza los proyectos desarrollados por nuestros académicos y estudiantes, atrayendo inversión, generando capacidades locales y acelerando la llegada de soluciones innovadoras donde más se necesitan. Fomentar que el conocimiento nacido en regiones como el Maule tenga alcance e impacto nacional e internacional es una exigencia de justicia y equidad territorial.
Sin embargo, la promulgación de una ley es el punto de partida, no la meta. El verdadero desafío que hoy se nos presenta es traducir este marco legal en resultados concretos y sostenibles. Esto requerirá robustecer nuestras capacidades internas de gestión tecnológica, promover una cultura universitaria profundamente abierta al diálogo colaborativo y consolidar alianzas estratégicas con el sector público, la industria y los actores de nuestro territorio.
Desde la UCM renovamos nuestro compromiso de seguir aportando, desde la investigación rigurosa, la ética y el espíritu de servicio, al desarrollo integral de nuestra región y del país. La Ley de Transferencia Tecnológica nos entrega las herramientas; nuestro deber ético e institucional es utilizarlas para poner el conocimiento verdaderamente al servicio de la sociedad y del desarrollo humano.

