Por: Dr. Rafael Miranda Rojas.
Académico del Departamento de Filosofía de la Universidad Católica del Maule.
En una reciente entrevista, realizada en Radio13c, la ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación Dra. Ximena Lincolao ha explicado las razones que mueven las modificaciones realizadas en las bases de Fondecyt de Postdoctorado convocatoria 2027. Esas razones, si bien discutibles, convocan a una reflexión que intente prevenir una mirada sesgada desde las áreas que se verían perjudicadas.
En primer lugar, estoy de acuerdo en que con esta modificación se abre una potencial amenaza a propuestas investigativas que tengan como horizonte la investigación por curiosidad, que no necesariamente tienen un impacto inmediato en los “desafíos productivos, sociales y ambientales del país” (anexo 4 bases postdoctorado 2027). De hecho, presionan a que ciertas propuestas se alineen a esas áreas actualmente, tensionando con ello el ejercicio investigativo que no tenga como principal foco esas prioridades. En ese sentido, empatizo y comparto la preocupación de cómo esta definición condiciona la libertad investigativa. Creo, no obstante, que esa amenaza solo se confirmaría una vez se conozcan los resultados de la presente convocatoria, no antes. Entiendo, del mismo modo, que la posición del CRUCH es prevenir esa amenaza potencial.
En efecto, mi experiencia personal da cuenta de cómo estos proyectos pueden abrir oportunidades en Humanidades (fui beneficiado el 2013), oportunidades que eventualmente podrían no darse sin esos proyectos (es complejo evaluar escenarios hipotéticos). El problema y la preocupación no es tanto el porcentaje definido para ciertas áreas (hasta 70%), pues basta revisar los resultados del concurso anterior postdoctoral de Fondecyt 2026 para confirmar que es un porcentaje cercano a un dato histórico (cercano al 30%). El problema de fondo es que incluso ese 30% restante deba alinearse a esas áreas prioritarias, limitando de este modo la libertad investigativa por curiosidad.
Conviene enfatizar también que el año 2025 dos convocatorias (lo que pude revisar hasta el momento) definieron áreas prioritarias (y porcentajes de adjudicación en al menos un caso): Doctorado en el Extranjero Becas Chile convocatoria 2025; Beca Magíster en el Extranjero Becas Chile convocatoria 2025. Es importante evaluar las razones de la ausencia de una reacción similar el 2025 ante esos cambios, y evitar de este modo que el posicionamiento político de las partes condicione el análisis profundo que requiere la controversia actual: este debate debe superar la polarización actual. Es importante ponderar, del mismo modo, que en la convocatoria postdoctoral anterior, solo 25 de 256 proyectos postdoctorales beneficiaron al ámbito tecnológico ¿Por qué no se genera un debate similar respecto al bajo apoyo a las Tecnologías? Son preguntas y cuestiones que creo merecen una mirada detenida del entorno universitario. Soy un convencido de que el pensamiento crítico y la reflexión no son propiedad de las Humanidades, y creo debe evitarse sugerir eso en el debate actual.
Concluyo manifestando mi apoyo, crítico constructivo, a que se evite que las Humanidades en general (hay por supuesto otras áreas afectadas: Artes, Ciencias Sociales, Ciencias Básicas, Historia, entre otras) y Filosofía en particular se vean perjudicadas con estos cambios definidos. El aporte de nuestras disciplinas no se restringe a la discusión por ejemplo del impacto de la inteligencia artificial, es un arma de doble filo sugerir esos casos como ejemplos del aporte, pues restringe tal vez sin intención el ámbito de acción pertinente de las Humanidades a tópicos específicos, que es precisamente lo que se cuestiona al levantamiento de áreas prioritarias en la convocatoria que es foco de debate.

