- La iniciativa se desarrolló en la Estación Científica de Huinay, donde el trabajo colectivo, el paisaje y la reflexión dieron origen a una obra vinculada al cuidado del entorno.
Para la especialista Úrsula Exss “las travesías son altamente formativas, ya que se fundamentan en la experiencia directa del encuentro con el territorio, desde una mirada del continente americano que no está sesgada por lo que se puede encontrar únicamente en los libros”.
Para los excursionistas, visitas como esta permiten conectar con situaciones y problemáticas reales, vinculados al cuidado y la conservación del entorno.
Al respecto, la docente Francisca Oñate explicó “en el desarrollo de la obra hay que atender a una tarea colectiva, por lo que, de manera intensiva, cada estudiante y cada profesora pone no solo su atención en la tarea individual que se le encomienda, sino también en cómo esa labor se enlaza con la que realizan otros, cuidando de sostener un ánimo que es colectivo”.
Por su parte, el gerente general de Fundación Huinay, Gonzalo Salamanca, comentó “la travesía realizada en la Estación Científica de Huinay fue un reencuentro muy particular con un territorio ya visitado, donde el paisaje, la reflexión y el trabajo creativo se recibió de nuevo. Se renovó un diálogo antiguo entre oficio y naturaleza, que resuena todavía en la memoria de muchos. Una experiencia significativa que, espero, deje huella y abra la posibilidad de volver a encontrarnos”.
La comitiva fue recibida por el biólogo Ulrich Pörschmann, encargado de generar un recorrido por un sendero que conduce a una pequeña playa aledaña al centro de investigación, lugar en el que se emplazó el aula Apollinaire en 1993.
En el bosque a cierta altura sobre el nivel del mar, justo en el sendero que une el centro de investigación con un refugio, se encuentra la obra “Paso entre dos aguas”, lugar entre dos caídas que provienen del glaciar que corona estos cerros.

