Por: Guillermo Jofré Pavez.
Profesor de Educación Física.
Periodista registro N° 792 del Círculo de Periodistas Deportivos de Chile.
En la antesala de un nuevo inicio de las competencias del fútbol profesional chileno siempre es bueno analizar, aclarar los planes y objetivos que cada institución se plantea.
Y al mismo tiempo, revisar cuáles son las expectativas que los dirigentes, hinchas, simpatizantes, medios de comunicación, periodistas y el público común y corriente, todos miembros de una misma ciudad y región, tienen respecto a los representantes que competirán en las divisiones futboleras, llámese Primera A, Primera B, Segunda y Tercera Divisiones.
No está de más recordar que Rangers, centenaria institución fundada en 1902 representa a los talquinos; Provincial Curicó, como su nombre lo indica tiene el apoyo de los curicanos; puerta norte de entrada a la región del Maule; Deportes linares es el representante de la Villa de San Ambrosio de Linares e Independiente de Cauquenes hace lo propio con los cauqueninos, zona de buenos vinos, dicen.
Ninguno de los clubes antes mencionados, a riesgo que me equivoque, permanece o ha permanecido fijamente en una misma división, dentro del concierto competitivo nacional, desde sus orígenes hasta la fecha.
Eso, de por sí, ya habla de las vicisitudes, triunfos y fracasos que llevan en sus hombros deportivos, pasando las alegrías y frustraciones, tanto por dirigentes, hinchas, jugadores, funcionarios e hinchas, que mal que mal, transmiten eso al resto de la ciudadanía, pues nadie queda indiferente cuando a un representante de estas envergaduras, le va bien o le va mal.
Incluso, eso podría ser un elemento comparativo dentro de la organización, para revisar los motivos que han llevado a estos clubes tradicionales a ir de una división a otra. O hilando más fino, como se dice, hasta podría ser el fiel reflejo de lo que es o son las ciudades mismas donde las entidades deportivas residen.
Si una ciudad es de habitantes luchadores, pujantes, aguerridos, el club que la represente tendrá, probablemente, esas características.
O al revés, si el club pone en el terreno de juego, un ´plantel fuerte, optimista, que no da por perdido un partido y lucha hasta el minuto noventa, téngalo por seguro que ese estilo y sello se impregnará en los hinchas.
Y con seguridad si el equipo o los jugadores no responden en cancha, son flojos, lerdos, no comprometidos y faltos de coraje, el hincha rápidamente, los rechazará y dejará de apoyarlos expresando su malestar a los dirigentes, cuerpo técnico y medios de comunicación
Pero el fútbol no tiene lógica, dice la sabiduría popular, por tanto, nada de lo que uno pueda decir o argumentar sobre una u otra cosa, especialmente en la conformación de los planteles, tendrá un cien por ciento de verdad, menos si eso se traslada a los partidos en sí, donde el menos le puede ganar al más grande o al revés.
Lo que sí queda claro es que todos, cual más cual menos, iniciarán la competencia profesional del año 2022 con la mejor de las ilusiones, esperando que sus deportistas respondan y rindan de acuerdo a las esperanzas que han puesto en ellos.
Pero, el sufrido hincha, a veces, pierde la paciencia y ya no quiere saber más de “pomadas y otras yerbas”, y tiene el derecho de exigir por lo menos que el club de sus amores, consiga un trofeo, suba de categoría o alcance un lugar destacado al término del torneo, dejando como se dice, en alto el nombre del club y de la ciudad.
Así se vive el fútbol… entre triunfos y fracasos, alegrías y tristezas… imaginando una revancha cada fin de semana.

