- En plenas Fiestas Patrias, el entonces joven delantero de Universidad de Chile le marcó un inolvidable gol a Ubaldo Matildo Fillol, en un partido con ribetes deportivos y políticos para esa época.
El 18 de septiembre de 1980, en el Estadio Malvinas Argentinas de Mendoza, jugaron un partido amistoso las selecciones de Argentina y Chile.
Los trasandinos llegaban como campeones vigentes del Mundial de 1978 cuando derrotaron 3 x 1 a Holanda (hoy, Países Bajos), que perdió dos finales consecutivas.
En sus filas estaban el portero Ubaldo ´el Pato´ Fillol, el defensor central y capitán Daniel Passarella y quien se transformaría en leyenda, Diego Armando Maradona.
El partido, pese a tener un carácter deportivo, tenía también una cierta relevancia política, relacionada con la tensión existente entre los gobiernos de Chile y Argentina, producto de los problemas limítrofes que habían estado a punto de causar una guerra.
El equipo chileno, capitaneado por don Elías Figueroa y adiestrado por técnico Luis
Santibáñez, se preparaba para las eliminatorias de la Copa del Mundo España ´82.
Todo empezó mal cuando a los 20´ Daniel Valencia abrió la cuenta y a los 41´ aumentó Ramón ´el pelao´ Díaz.
Parecía sentenciado, sin embargo sobre el filo del tiempo y luego de una perfecta triangulación entre Manuel Rojas, Eduardo Bonvallet y Sandrino Castec, este último fue derribado fuera del área y el árbitro pitó la falta.
El zaguero central Osvaldo “Papudo” Vargas ejecutó el tipo libre con tremenda
potencia para el descuento nacional.
En el 2° período, el destino se hizo historia.
El joven centrodelantero Sandrino Castec pasó a la inmortalidad.
Hacía su debut con La Roja.
Se cumplían los 65´ cuando el lateral izquierdo Wladimir Bigorra fue recogido por el talentoso volante de Palestino Manuel Rojas.
Bajó la pelota con tremenda calidad, le dio de volea, manoteó Fillol y el rebote lo tomó “el bombardero azul”, de espaldas a la portería para darle de “chilena” y enmudecer el recinto del Cerro La Gloria.
Fue el 2×2 y la historia abrazó tempranamente a Sandrino Castec, fallecido no hace
mucho tiempo “Cuando el arquero Fillol manoteó la pelota hacia arriba, me dio tiempo para mirar y girar. Y cuando me vino la pelota, aprovechando que los dos centrales argentinos estaban abiertos, me elevé y le pegué, pero nunca pensé que le iba a pegar tan de lleno. Después de conectar la pelota miré para ver cómo Fillol intentaba manotearla, pero no pudo hacerlo porque la pelota se le fue metiendo al ángulo”, describió el mismo goleador de la “U”.
Más adelante dijo “en un estadio en que el público argentino fue a ver a Maradona,
Fillol y los campeones del mundo, terminaron aplaudiendo a Manuel Rojas, quien hizo un gran partido. Los mismos argentinos dicen que si ese gol de chilena lo hubiera convertido Maradona, le habrían levantado un monumento al lado del obelisco. Para mí fue muy significativo porque fue un gol que quedó en la memoria colectiva del país, junto a otros goles recordados, como el gol de Pato Yáñez a Paraguay, los goles de Basay y Letelier a Brasil en la goleada de 1987 o los dos goles de Marcelo Salas a Inglaterra en el estadio de Wembley “.
Han pasado 45 años de esa epopeya.
Hoy Sandrino Castec se encuentra descansando en la paz de habernos dejado uno de los recuerdos más bellos que ha vivido el fútbol chileno.
Gráficas: historia de vida de Sandrino Castec (QEPD).

