INVASIÓN IQUIQUEÑA A PRIMERA DIVISIÓN

  • En un partido épico, los “dragones” lograron el ansiado y merecido retorno tras una dramática tanda de penales en el Estadio Tierra de Campeones.

 

El delantero Mathías Pinto que fue expulsado, se acercó a una de las cámaras de la televisora y realizó un elocuente gesto:  se golpeó la palma de una mano, en señal que estaba corriendo plata en la final del ascenso entre Deportes Iquique y Santiago Wanderers arbitrada por José Cabero.

Los nortinos reclamaron dos goles que les fueron anulados y dos expulsiones.

Tras empatar 3 x 3 en tiempo convencional, hubo que definir a tiros penales.

Con dos menos, los porteños tuvieron que sacar dos jugadores de su nómina de ejecutantes y empezaron a patear en una de las definiciones más dramáticas que se recuerden en el fútbol chileno.

Apenas se dio un 2 x 2 con conversiones de Álvaro Delgado y César González, por Iquique y Carlos Muñoz más el portero Eduardo Miranda, por los caturros.

Desperdiciaron Franco Ledesma, Diego Orellana y Leandro Navarro, en los dragones;  Marcelo Cañete, John Santander y Joaquín Pereyra en Santiago Wanderers.

Y todo quedó para el 1-1.

Marcó Paulo Magalhäes que terminó desgarrado y erró el tímido Matías Plaza para sentenciar el ascenso directo de Deportes Iquique como acompañante de Cobreloa generando una masiva invasión de hinchas a la cancha del Tierra de Campeones.

Independiente de lo ocurrido, “los dragones” se lo merecen.

Gráficas:  cedidas.

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