REFUGIOS DE ECOLADRILLOS BENEFICIARÁN A MASCOTAS SIN HOGAR

  • Tras una alianza entre UCM Sustentable, el Programa Prosalud de la Facultad de Ciencias de la Salud, estudiantes del Colegio Politécnico San José y Escuelas CEL, lograron gestionar sus residuos plásticos y fabricar eco-refugios.

 

Uno de las grandes preocupaciones en Chile es el abandono de perros y gatos, donde un estudio de la PUC indica que serían aproximadamente 4 millones las mascotas que se encuentran sin supervisión y deambulan por las calles buscando comida y abrigo.

Sumado a esto, una de las grandes preocupaciones en el mundo es la crisis generada por la contaminación por plástico, donde muchos residuos que no se reciclan terminan en vertederos.

Según la última edición del Plastic Waste Makers Index 2023, elaborado por Minderoo Foundation, sólo en 2021 se generaron 139 millones de toneladas métricas de desechos de este tipo, equivalentes a casi 1 kg por persona en el planeta, lo que representa un aumento de 6 millones de toneladas métricas respecto a 2019 cuando se midió por primera vez.

Ante esta realidad es que desde la Universidad Católica del Maule se busca contribuir a la buena gestión de los residuos por medio de la educación y el trabajo colaborativo con los actores del entorno pertinente, por lo que tras una alianza de UCM Sustentable y del Programa Prosalud de la Facultad de Ciencias de la Salud (FACSA), estudiantes de la Especialidad de Construcción del Colegio Politécnico, fabricaron ocho refugios para perros y gatos con ecoladrillos entregados por alumnos de las Escuelas de Lenguaje C.E.L. Curicó y Molina.

Debido a ello, el coordinador de UCM Sustentable, Juan Pablo Hernández hizo un llamado a continuar con estas iniciativas.

Como UCM Sustentables pretendemos poder instalar una cultura de sustentabilidad a nivel de región y a nivel de comunidades. Podemos llegar a la sociedad civil con este mensaje que queremos entregar, de poder invitarlos a trabajar en reducir los residuos y en tratar de no consumir aquellos de un solo uso y poder ir fabricando estas iniciativas que nos van a permitir ir mitigando los efectos del cambio climático, indicó.

En tanto, la académica de la Escuela de Enfermería y representante del programa Prosalud, Marina Saavedra, valoró la posibilidad de que niños y niñas de entre 3 y 5 años puedan ser partícipes de estas acciones a través de alianzas.

Se creó la necesidad de que los niños fueran partícipes de hacer estos ecoladrillos con todo el material que ellos tuvieran desde las colaciones y el plástico que generaran en sus casas junto con sus familias (…) Ellos se dan cuenta de que su aporte a tan temprana edad, que son niños de 3 a 5 años, se hace factible en lo que estamos viendo hoy día. Es muy importante que de temprana edad tengamos conciencia del cambio climático, del reciclaje, de la ecología y de que también podemos colaborar nosotros con pequeños granos de arena en algo tan lindo con son estas casas”, señaló la académica.

 

PROCESO CREATIVO

 

Luego de la recepción de los ecoladrillos, los estudiantes de la especialidad de Construcción tuvieron la difícil tarea de diseñar los refugios para que cumplieran con los estándares necesarios que necesita un perro para protegerse del frío y de la lluvia, por lo cual tomaron los ladrillos ecológicos, complementándolos con madera reutilizada para dar la estructura y las forraron con plástico para evitar filtraciones, así lo detalló el coordinador de inspectoría del Colegio Politécnico San José, Guillermo Núñez.

Potenciamos a los alumnos para que ellos vayan tomando conciencia de lo que es ir reciclando y ver que las cosas que muchas veces se botan, pueden ser reutilizadas. En cada una de las casas se ocuparon muchos artículos de confecciones que habían tenido anteriormente, dándole una nueva vida a estos materiales con este nuevo proyecto de las casas con ecoladrillos, sostuvo.

En tanto, Vicente Morales uno de los estudiantes del establecimiento educacional que fue parte de la construcción de los eco-refugios, valoró el desafío de haber podido aprender nuevas técnicas y a la vez poder ayudar a los animales.

Nunca había trabajado con ecoladrillos y fue una experiencia bastante bonita que además de aprender a utilizar diversas herramientas, fue con un fin muy bueno, el cual es ayudar a perritos que no tienen un techo, sobre todo en invierno que suele llover y no tienen un resguardo o una casa simplemente, comentó el estudiante.

Gráficas:  UCM.

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