- Tras consagrarse campeón en la categoría Júnior y el mejor piloto nacional de la serie Rally2, el joven motociclista de La Araucanía repasa su éxodo a Europa y proyecta su futuro.
En Valencia, España, descansa, entrena, trabaja y prepara las últimas 12 semanas del año Bruno Bozzo (23).
Viene de sorprender con su destacada actuación en el Rally de Marruecos, 4° fecha del Campeonato Mundial de Rally-Raid (W2RC) 2026.
Con la tricota del Pedregà Racing Team, ganó la categoría Junior (sub-25) y se consolidó como el mejor chileno en Rally2, la serie para pilotos privados. Ambos logros los consiguió, de paso, en su estreno absoluto en las exigentes lides globales.
En la quinta y última especial en el desierto del norte de África, fue el segundo chileno más rápido al cabo de 259 kilómetros cronometrados. Solo le aventajó el iquiqueño José Ignacio Cornejo (de la clase mayor, RallyGP) y venció a reconocidas figuras, como Ruy Barbosa, Benjamín Herrera o Tomás de Gavardo.
En la etapa final del evento, Bruno Bozzo superó por siete minutos a Ruy Barbosa, lo que le permitió avanzar al 7° puesto de su categoría y al 14° de la clasificación absoluta.
Ese día, de hecho, fue 3° en Rally2, a 59 segundos del sudafricano Michael Docherty y 02:19 del portugués Martim Ventura, subcampeón y campeón en Marruecos de Rally2.
ENTRE EUROPA Y PUCÓN
Bruno Bozzo nació en España por casualidad. Sus padres estaban de viaje cuando su madre dio a luz en la ciudad de San Sebastián. Llegó a Chile junto a su familia cuando tenía dos meses de vida. Vivió hasta los 21 años en Pucón y estudió en el Colegio Alemán de Villarrica. A esa edad, se trasladó a Valencia para estudiar Administración de Empresas y continuar su carrera deportiva. No se fue con las manos vacías: a Europa arribó con tres títulos nacionales de motocross y como piloto oficial de la fábrica Rieju, para competir en el Campeonato Mundial de Enduro y el Campeonato de España de Enduro.
En la península ibérica, se coronó en el Campeonato de España de Enduro XC 2024 y conquistó el subcampeonato del Campeonato de España de Rally Raid 2026. Este año, también fue segundo en el Hellas Rally de Grecia, fecha reina de la Copa de Europa de Rally Todo Terreno. Con esos pergaminos, aterrizó en Marruecos para disputar su primera fecha mundialista, sorprendiendo por su rendimiento y profesionalismo.
“No voy a negar que creía en mis capacidades. Sabía que el trabajo previo había sido bastante bueno. Veníamos con mucha dedicación, varias horas de entrenamiento, compromiso y sacrificio con mi equipo (Pedregà Racing Team), así que creíamos que se podía lograr. Era la primera vez que hacía kilómetros con una moto específica de rally. Todavía me tiene en shock haber estado metido en el top 10 y hasta en el top 7 de la general en ciertos momentos de la carrera”, comentó el deportista desde España.
UN POCO DE MIEDO
¿Cuáles fueron sus expectativas para el Rally de Marruecos?
—Nuestro objetivo era correr seguros, cómodos y fluyendo sobre la moto, para que eso nos llevara de forma natural a terminar la carrera. No salimos simplemente a “sobrevivir”: fuimos con la mentalidad de que cada kilómetro y cada día bien ejecutado nos iría dando el resultado poco a poco.
¿Cuál fue su reacción y la del equipo al verle por delante de los más experimentados y ganar la clase Júnior?
—Si bien por dentro no me lo podía creer, mi reacción fue tratar de mantenerme lo más neutro posible. Diría que fue un mecanismo de autoprotección. Tenía un poco de miedo de irme muy arriba, de que se me subiera demasiado la confianza y terminara cometiendo algún fallo. Para ser sincero, estaba asustado por la intensidad y la tremenda velocidad con que se maneja ahí y sabía que un exceso (o falta) de confianza me podía llevar a cometer un error grave. Afortunadamente, me fue muy bien, y de paso gané la serie Júnior.
¿Viene el Dakar 2027?
—Lo de la incertidumbre es una realidad. El Dakar todavía está un poco en el aire. No se sabe muy bien qué va a pasar, si se hará en Arabia Saudita, en otro país o se cancelará. Por nuestra parte, lo único que queda es seguir trabajando con la constancia y humildad que nos llevaron a Marruecos. Me encantaría ir al Dakar. Es mi sueño. Vivo y trabajo para eso día a día. Si se abre una oportunidad, claro que la voy a tomar, pero hasta hoy no tenemos nada concreto.
¿Volverá a Chile?
—De momento, tengo un pasaje comprado para viajar a Chile a fin de año para pasar la Navidad. Parte de la planificación es aprovechar de hacer buenos entrenamientos por allá en esos meses, además de reunirme con mi equipo local y con las personas o marcas que me apoyan —y las nuevas a las que podamos aportarles valor—, para organizar la temporada de la mejor manera posible. Pero antes de eso cerraremos nuestro año deportivo en España.
¿Qué hará al margen de seguir entrenando en Valencia?
—Si bien ya terminé Administración de Empresas, tengo claro que no me voy a encerrar en una oficina con un empleo fijo. Mis estudios tienen muchísima sinergia con mi carrera deportiva. Al final, un proyecto deportivo no es muy diferente a uno empresarial: exige el mismo nivel de compromiso, el mismo profesionalismo, la misma gestión de relaciones humanas y te deja las mismas lecciones tras los errores.
¿Cómo celebró su primera fecha mundialista?
—Celebramos la noche del sábado. Estuvo todo mi equipo acompañándome y luego compartimos una cena muy agradable con el resto de los chilenos, entre ellos “Nacho” Cornejo. El rally tiene esa dualidad tan especial: mientras estás en el desierto compitiendo, hay un profesionalismo y una seriedad brutal, pero al terminar aflora este lado humano, mucho más relajado y familiar, en el que todos los pilotos podemos compartir momentos tranquilos.
¿Qué le dejó el Rally de Marruecos?
—Correr en Marruecos es algo difícil de olvidar, ya sea tu primera vez o si lo has corrido siempre. Todas las ediciones son especiales y te marcan para siempre, así que fue una manera hermosa de cerrar la carrera junto a mis compatriotas, que son rivales y amigos.

